Constituyente
    Navarro Constituyente

    La Alianza Democrática M19 con una lista única consiguió ser la lista individual más votada a la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, obtuvo el 28% de los votos, eligiendo 19 constituyentes, liderándola yo. La segunda lista más votada fue la del movimiento de Salvación Nacional, encabezada por Álvaro Gómez Hurtado, eligiendo 11 constituyentes. Claro que la fragmentación de las listas del partido liberal permitió que la suma de las mismas lograron un mayor número de constituyentes al final.

     

    Antes de comenzar la Asamblea Nacional Constituyente sucedió un hecho de gran importancia, gracias a una reunión celebrada en una casa ubicada en la calle 93 con 9 en Bogotá, donde nos encontramos con Álvaro Gómez Hurtado, se gestó un escenario de reconciliación entre M19 y Gómez Hurtado, que permitió además que en tan solo 15 minutos nos diéramos cuenta que podíamos llegar a acuerdos. Uno de ellos, que fue un gran logro para el buen desarrollo de la Asamblea, fue la definición de una presidencia colegiada entre el Movimiento de Salvación Nacional, el Partido Liberal y la Alianza Democrática M19.

    La Asamblea Nacional Constituyente de 1991 tomó la decisión de hacer un esfuerzo colectivo por lograr el mejor texto posible de la nueva constitución, evitando competencias o privilegios para los partidos con mayores delegados o votos, se privilegió el espíritu de reconciliación de lo que con Álvaro Gómez acordamos, un resultado que no es fácil en un cuerpo colegiado en el que se imponen las mayorías.

    En búsqueda de un cambio de la política logramos romper con 141 años ininterrumpidos de bipartidismo, la Asamblea Nacional Constituyente decidió disolver el congreso llamando a nuevas elecciones, apareciendo también la posibilidad de inscribirse con firmas y la de tener personería jurídica, aparece la tarjeta electoral, la modernización institucional, entre otros cambios sensibles. No obstante, no avanzamos mucho en el propósito de renovación política, porque se mantienen vigentes las prácticas clientelistas que es el mal que más aqueja a la política Colombiana.