El ELN: La torpeza en la política.

El ELN: la torpeza en la política.

La bomba de la semana pasada en la escuela de cadetes de policía general Santander, cuya autoría el ELN admitió, muestra la torpeza política de esa organización guerrillera.

La justifican como un hecho de guerra de repuesta a las operaciones militares del gobierno, buscando así presionar a “fuego limpio” un cese de fuego que permita las conversaciones de paz. Están entrampados en un grave error político.

Si la negociación de paz saliera adelante, esa organización se convertiría en un partido político y se debería presentar a buscar el voto de los colombianos. Las preguntas de entrada son: ¿cuántos votos creen que conseguirían? ¿Van los ciudadanos a premiar con votos a un grupo que realiza acciones que el país entero rechaza?

Lo que está de por medio es el tipo de proceso de paz que tienen en mente. El que se negocia a base de acciones de guerra para “imponer” la paz o el que se negocia realizando acciones de paz para lograr la reconciliación.

La negociación y la firma de un acuerdo de paz es solamente una transición, no un punto de llegada; la diferencia de modelos la muestran por una parte las negociaciones de los años 1990 empezando por la del M-19 y por otra las de los años recientes.

El Eme decidió en 1989 y 1990 abrirle paso a una negociación a base de hechos de paz, declaró un cese al fuego unilateral y lo cumplió estrictamente, de modo que muy pronto se convirtió en bilateral. El énfasis era ganarse el apoyo de la población y se logró paso a paso. Aún sin firmar el acuerdo, Carlos Pizarro fue candidato a la alcaldía de Bogotá y yo, Antonio Navarro, a la de Cali. Se firmó la paz el 9 de marzo y dos días después, el 11 de marzo, fueron las votaciones, que sumando las dos ciudades, llegaron a 100.000 votos.

45 días después tuvimos que enterrar a Pizarro, asesinado por el Cartel de Medellín por ser candidato presidencial y decidimos continuar el cumplimiento de lo acordado pese al tamaño de la agresión y al riesgo para nuestras vidas. Ello nos llevó a conseguir 750.000 votos a la presidencia en mayo de 1990 y luego casi 1.000.000 de sufragios en diciembre de ese año para la Asamblea Nacional Constituyente.

Comparen esas cifran con las conseguidas por las Farc, por ejemplo, en el año 2018, ahí está clara la diferencia de visión política. La paz es la transformación de movimiento insurgente en partido político y ello se logra ganando cada vez mas apoyo público, no realizando hechos violentos que la ciudadanía rechaza cada vez con más vehemencia.

Lo que hizo el ELN fue darle la razón a quienes se oponen a la paz negociada y pretenden la paz resultante de la aniquilación del contrincante, como escribió esta semana Víctor de Correa Lugo, la acción del ELN “hizo trizas la paz”.

Sigo pensando que la mejor salida del conflicto colombiano es la paz negociada, la seguiré defendiendo como idea, pero hoy por hoy es inviable con el ELN y lo es porque para negociar se necesitan dos y en este momento solo queda una guerrilla que no entiende cómo hacerlo y un gobierno que ya fijó posición: la de tratar de conseguir una victoria militar definitiva; que fue lo que hizo el gobierno de turno desde el año 2002 al 2010 después del fracaso de las conversaciones en el Caguán con las FARC, que en el fondo era lo que creía conveniente y el accionar guerrillero en su momento le facilitó el camino.

Antonio Navarro Wolff