La inversión en educación de calidad no tiene pierde

El movimiento estudiantil, profesoral y de directivos universitarios está poniendo el dedo en un tema central para el desarrollo de una sociedad como la nuestra: lo que el país está invirtiendo en Educación Pública de Calidad no es suficiente.

El total de esa inversión en este 2018 es de $37.4 billones, un 4.16% del PIB; en el presupuesto del 2019 se han destinado a Educación $41.4 billones, un aumento en pesos constantes como dice el gobierno, pero que significa poco incremento en proporción al PIB (cuyo monto total se estima que en 2019 será $927 billones), con lo cual la inversión en Educación sería del 4.47% del PIB.

Si el país quiere emprender un proceso de crecimiento y desarrollo importante y sostenido que saque permanentemente de la pobreza la mayoría de su población, debe invertir por lo menos entre un 6,5% y un 7% del PIB en Educación Pública cada año. Esa debe ser la meta a lograr.

Esa inversión debe ser a lo largo de todo el proceso educativo y debe ser además de calidad. Hoy están desfinanciados varios de los tramos de ese proceso educativo y hay problemas de calidad que resolver.

Tenemos por una parte debilidades grandes en Educación Inicial y Preescolar. La Inicial llega de manera insuficiente a los sectores vulnerables y es prácticamente inexistente en las regiones rurales. Una parte de ella está en manos de las Madres Comunitarias y otra en instituciones educativas como Jardines Infantiles. Pero le falta mucho músculo para ser lo que debería.

Aunque la ley habla de un Preescolar de 3 años bajo la responsabilidad del Ministerio de Educación, ningún municipio colombiano ha resuelto el tema, ni aún Bogotá, municipio que mas cofinancia la educación pública con recursos propios.

Veamos ahora el siguiente tramo. La Educación Básica y Media, llamada antes Primaria y Bachillerato.
En 2002 se creó el SGP o sistema general de participaciones, cuyo 58.5% es fundamentalmente para educación básica y media. En su etapa inicial esas transferencias a las regiones eran el 41% de los Ingresos Corrientes de la Nación. Su deterioro ha sido muy grande, llegándose en 2018 a sólo el 26% de esos Ingresos, de manera que el dinero no alcanzó siquiera para pagar las nóminas del magisterio. Tuvieron que tomar prestado de otra cuenta para pagar esos sueldos.

La reforma del SGP es urgente para aumentar el monto de esas transferencias a Departamentos y Municipios.

En el caso de la Educación Superior, la verdad es que en importante medida su costo recae en los hombros de los padres de familia. Los estudiantes de universidades privadas son más numerosos cada año. Lo destinado para Universidades Públicas ha venido congelado por dos décadas, simplemente corrigiéndose por inflación. Eso ha obligado a esas instituciones a hacer grandes esfuerzos de cofinanciación, vía matrículas y prestación de servicios.

Está claro que las Universidades Públicas son las únicas a las que pueden acceder las familias más pobres. Por eso hay que garantizarles más dinero para funcionamiento así como dinero para invertir en sus plantas físicas.

Y queda el tema de la calidad. En todo el sistema educativo hay retos de calidad. En buena medida, la implantación de la doble jornada que disminuyó la jornada escolar de 7 a 5.5 horas/día en Educación Básica y Media, sumada a dificultades en la formación de los maestros y la presencia de muchos profesores de hora-cátedra en universidades regionales, han debilitado la calidad de la Educación Pública.

Eso no se resuelve con “Ser Pilo Paga”, costoso y hoy en beneficio de las grandes universidades privadas. Y mucho menos con la generalización de Créditos Educativos de Icetex, que dejan los profesionales endeudados por media vida. El caso chileno es más que ilustrativo al respecto. Todos los anteriores retos son los del momento actual.

Por eso apoyo con entusiasmo la idea de un Gran Pacto Nacional por la Educación, que destine con acierto y buen tino nuevos recursos a la Educación Pública de Calidad. Que se logre un acuerdo para que en 4 años, no menos del 6,5% del PIB vayan a una Educación de Calidad.

Shakira hace unas semanas dijo en Cartagena. “La educación de calidad es el mejor mecanismo en busca de la igualdad”

Tiene toda la razón.

Antonio Navarro Wolff