Los jóvenes deben ser el motor de los cambios

Desde que yo tengo memoria siento que la juventud es esencial para una sociedad que necesita cambios. Una juventud que tenga ideas políticas, por supuesto.

Cuando fui alumno de la Universidad del Valle, empecé como un juicioso estudiante de ingeniería, de esos a los que los temas diferentes a la técnica no les interesan. Para mi lo mas importante era que Pi x D dividido 4 (Pi x Radio cuadrado) era el área del círculo. Lo demás era irrelevante.

Como representante elegido por los estudiantes en el Consejo Directivo de la División de Ingeniería, me ocupaba de la calidad de los profesores y el bienestar estudiantil. De poco más.

Poco a poco empezó a llegar la influencia de las ideas políticas de cambio. Era la época de los grandes movimientos estudiantiles en Francia, Alemania, México, que planteaban un nuevo modelo de educación y nuevos derechos políticos y sociales.

Todo eso llegó a Colombia en 1971 y 1972. Se organizó un gran movimiento estudiantil contra lo que se llamó “el Plan Básico de la Educación Superior”.

En mi universidad empezó en facultades como economía, arquitectura y salud. Los ingenieros inicialmente no nos metimos: éramos gente seria. Pero nos fuimos contagiando; para entonces era presidente del Consejo Estudiantil de Ingeniería.

En 1972 decidimos hacer un paro en nuestra División de Ingeniería. Yo lo encabecé. Recuerdo que nos tomamos las instalaciones y desalojamos a los directivos; la Secretaria General me dijo que debía firmar un acta por la cual respondía por las calificaciones de los estudiantes que reposaban en unos archivadores. Me fui y compré unos candados grandotes y se los puse a las puertas de los archivadores y después sí firmé el acta de la Secretaría. No iba a permitir alteraciones en las notas por las cuales yo respondía. Luego decidí irme a dormir a esa oficina donde estaban las calificaciones, pues temía que con ganzúas intentaran abrir los candados.

Pasamos un mes con las oficinas tomadas. Fue una época de tremenda y muy enriquecedora discusión sobre la sociedad colombiana. Cuando finalmente nos derrotaron y se desalojaron las oficinas, yo era otra persona con un montón de ideas políticas en la cabeza. Estaba en último semestre, presenté un par de exámenes finales que hacían falta y me gradué como ingeniero. Sin duda ese movimiento estudiantil cambió mi vida.

En muchas etapas de la vida nacional los estudiantes han sido un motor de cambio. El más destacado ejemplo de esa realidad en los últimos años lo representó el Movimiento Estudiantil de la Séptima Papeleta, que empezó en la privada Universidad del Rosario en Bogotá y luego se generalizó en 1990. Ese movimiento permitió abrir los caminos de la Asamblea Constituyente de 1991, el momento de cambio institucional mas importante en los últimos 100 años de la historia nacional. Sin ese empuje inicial de los estudiantes, seguiríamos con la Constitución de 1886.

Cuando los estudiantes se dedican sólo a estudiar, bailar, tener novias y parrandear, debemos preocuparnos. Los necesitamos actuando en la sociedad, los necesitamos moviéndose, elaborando y empujando ideas políticas. Que no es haciendo actos de vandalismo. El anarquismo nunca ha sido el camino.

Hoy estoy feliz de ver un movimiento estudiantil empujando ideas necesarias para la Educación Pública de Calidad con firmeza y al mismo tiempo con moderación.

¡Buena esa muchachos y muchachas!

Antonio Navarro Wolff